lunes, 8 de junio de 2009

4) LA PROXIMIDAD DEL DOMICILIO CON EL CENTRO Y SUS CONSECUENCIAS.


Con el traslado de nuestro domicilio familiar a La Garriga, muy cerca del centro CERAC, donde estaba escolarizado David, supuso una considerable mejora en su la calidad de vida. Su madre lo llevaba y lo recogía cada día , a la entrada y salida de la escuela y esta circunstancia mejoró algunos aspectos de su comportamiento.
El matrimonio formado por Juan Roca Miralles y Lidia Fina Montaner, padres también de una hija afectada de autismo, fundadores de este Centro, elogiaban siempre que la ocasión lo propiciaba, nuestra decisión de trasladarnos a vivir en La Garriga. Poco tiempo después, otras dos familias , padres de alumnos del mismo Centro, también establecieron su domicilio en aquel municipio.
Con el paso del tiempo, esta proximidad con el Centro, empezó a ganerar pequeñas divergencias. Nuestras propuestas o comentarios a la Dirección del Centro, siempre formulados con las mejores de las intenciones, en un intento de ayudar a mejorar algunos aspectos que, quiérase o no, detectábamos debido a esta proximidad, no fueron nunca recibidas de buen agrado. Tampoco se nos permitía el mínimo diálogo con los tutores de David, ni siquiera para preguntar lo que había comido al mediodía, para no repertirle en la cena, en casa, puesto que nunca pudimos conseguir que se nos facilitara una copia del menú escolar. Con nuestras insistencias conseguimos que se estableciera una comunicación con una pequeña libreta, de hojas intercambiables, donde los tutores de David anotaban, en términos muy escuetos, las posibles incidencias del día y el menú del mediodía. El director del Centro, era Francisco Cuxart Fina, sobrino del matrimonio fundador. Como sea que el Centro retiraba y se quedaba las hojas escritas de la libreta de comunicaciones, teníamos la precaución de ir cada día a una librería próxima , para obtener fotocopias de las referidas comunicaciones, para nuestro archivo, sin que el Centro tuviera conocimiento de ello, pero que considerábamos del todo legítimo y válido, atendido que su contenido estaba única y exclusivamente relacionado con nuestro hijo David, y en consecuencia, estábamos en nuestro pleno derecho de disponer de aquellas informaciones.
Los viernes, al finalizar el horario escolar, David permanecía en la Residencia "Llar Cau Blanc", de la misma titularidad y gestionado por la Asociación de Padres con Hijos Autistas y Caracteriales de Cataluña (APAFACC), que estaba en un edificio modernista justo al lado del colegio. Ello nos permitía que, al día siguiente, pudiéramos ir al mercado ambulante de frutas y verduras que cada sábado se establecía en los alrededores de la iglesia parroquial, y al supermercado para proveernos de otros alimentos y demás artículos propios del hogar, para el resto de la semana. Y a las 18:00 horas del sábado, lo íbamos a recoger. Los domingos por la mañana salíamos a pasear, y dada la proximidad de la montaña establecíamos rutas por aquellos contornos, para regresar a casa a la hora de comer. Por la tarde, descanso y preparativos para iniciar una nueva semana. Con frecuencia, algunos fines de semana subían los abuelos paternos de David y permanecían con nosotros hasta primera hora de la mañana del lunes siguiente, regresando a su domicilio de Sant Boi de Llobregat, aprovechando que el padre de David, se incorporaba, como todos los días, a su puesto de trabajo en aquella localidad.
Los informes escolares de David, estaban en una línea de pequeños avances en la adquisición de hábitos, y así, en el correspondiente al curso 1987 - 88 se dice que " Este curso ha sido muy positivo para David en todos los aspectos. Realmente podemos decir que casi todos los objetivos del programa elaborado a principios de curso, han estado, en la mayoría de las áreas, ampliamente superados. Esto ha sido posible, aparte del trabajo psicopedagógico diario y constante con el niño, gracias a la estabilidad psicológica y emocional que David ha mantenido durante todo el curso.
En efecto, se ha mostrado siempre como un niño estable, contento, alegre, dispuesto a trabajar, a jugar, obediente y con un aspecto feliz reflejado en su rostro"
Sin embargo, la falta de comunicación directa con la Dirección, era cada vez más notoria. La relación con los tutores, en las entradas y salidas del colegio se limitaban a un escueto saludo, para no comprometerles, puesto que siempre la presencia vigilante del director en aquellos momentos, era determinante. Se podía solicitar una entrevista, que se concedía con más o menos prontitud, pero sin conseguir nunca "sacar el agua clara" de lo que en realidad interesaba conocer. Los padres éramos convocados a una reunión anual, siempre en domingo. Entre los saludos , en la medida que iban llegando las familias, pequeñas charlas de grupos entre padres, que solamente coincidían una vez al año, resulta que, la reunión se limitava a un monólogo del Sr. Juan Roca Miralles, explicando algunos detalles de la marcha del Centro; leía de manera que resultaba casi ininteligible , el estado de cuentas de la Asociación, y se aprobaba el acta de la reunión del año anterior . Finalmente preguntaba si alguien tenía alguna pregunta que formular. En todos aquellos años, ninguno de los asistentes pidió la palabra. Y con prisas se daba por terminada la reunión. Las familias eran mayoritariamente vecinas Barcelona y tenían que apresurarse a regresar a sus domicilios . Se les estaba haciendo tarde para comer.

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